Tebas Land – Reflexión sobre la justicia y el castigo

Junto a Angie, Luis y Cristofer, asistimos al Teatro Sucre en la ciudad de Quito, para presenciar una obra que nos invitó a cuestionar y reflexionar sobre una realidad social que, a menudo, ignoramos: la idea de que la justicia equivale únicamente al castigo.

Tebas Land fue representada de manera única, intensa y profundamente humana, impulsándonos a trascender prejuicios y la superficialidad de las noticias. La obra se convierte en un espacio de reflexión sobre las heridas sociales invisibles, la condición humana y la necesidad urgente de construir una sociedad más consciente, crítica y empática. Fue una experiencia teatral que no solo se observó, sino que también se sintió y se cuestionó.

Una obra que nos invita a cuestionar y criticar una realidad social donde, muchas veces, pensamos como sociedad que la justicia significa únicamente castigar, sin detenernos a mirar el porqué detrás de cada historia. Y entonces surge una pregunta inevitable, ¿por qué la justicia no puede también ser empatía? Esta obra teatral representa, como pocas, la complejidad humana de quienes han sido privados de la libertad, mostrándonos que detrás de la etiqueta de “criminal” existen historias atravesadas por el abandono, la violencia, la desigualdad y la falta de oportunidades.

Tebas Land no solo expone una realidad social dura y muchas veces ignorada, sino que también nos invita a reflexionar sobre los límites entre la culpa, el juicio y la humanidad. A través de la representación de Martín, un joven parricida, la obra profundiza en su historia personal y en las circunstancias que lo llevaron a cometer el crimen, yendo mucho más allá de la simple noticia o del titular sensacionalista. Nos enfrenta a una realidad donde la disfuncionalidad familiar, el abandono institucional y la ausencia del Estado terminan marcando profundamente la vida de muchas personas y familias.

Ficha técnica

Tebas Land, proyecto ganador de una de las líneas del IFAIC 2025, se inserta en este escenario con una propuesta escénica que tensiona los límites entre realidad y ficción.

Bajo la dirección de Ivannia Michelena y con las actuaciones de Diego Cerda y Carlos Páez Santi, la obra adapta el texto del reconocido dramaturgo franco-uruguayo Sergio Blanco a un lenguaje que desdibuja las fronteras entre autor, actor y personaje, bajo el género de la autoficción

Nota escrita por: ANGIE SERNA, LUIS SOTO, CRISTOFER PUSAY (Prácticas Fundación ChasquiKom)
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